domingo, 11 de mayo de 2014

El Cuarto Terremoto: La Miseria y El Neoliberalismo

Dos actores sociales representativos del pueblo de la región de Tarapacá reclaman urgente sobre dos grandes flagelos que los han golpeado como consecuencia de los terremotos del 2 y 3 abril del presente año: la cesantía y carencia de vivienda. Los trabajadores portuarios de Iquique, organizados en la Federación de Trabajadores Portuarios de Iquique, y los albergados de los diversos campamentos y lugares dispuestos para recibir a las personas que hoy viven en Carpas producto de que su vivienda quedase inhabitable. Nuestro medio ha podido conversar con representantes de ambos sectores para apoyar y difundir sus movilizaciones y justas exigencias.


Los trabajadores del puerto

Los trabajadores portuarios de la Empresa Portuaria de Iquique, EPI, estatal, están entre los iquiqueños más golpeados por el terremoto. El sismó dejo inutilizable el terminal portuario donde ellos descargan los contenedores con mercaderías destinadas a ZOFRI y al conjunto del cono sur del continente. Eso significó la automática cesantía de 120 trabajadores con sus respectivas familias. Las autoridades han estimado en al menos un año y medio la reparación del frente de atraque.


Conversamos con el compañero Joan Parra, vicepresidente de la Federación de trabajadores portuarios de Iquique, FETRAPI, y el compañero nos señaló hacia donde apunta su lucha en este difícil periodo que comenzó para ellos con los terremotos del 2 y 3 de abril. La FETRAPI exigió al gobierno, mediante la ministra del trabajo, lo siguiente:
  1. Un bono de 300 mil pesos mensuales mientras dura la reconstrucción del puerto.
  2. Apoyo con mercaderías.
  3. Exigir a Iquique Terminal internacional, ITI, empresa del grupo Luksic, cuyo terminal está en buenas condiciones, contratar a los trabajadores de EPI, para que estos puedan conservar su estatus de trabajador portuario para negociar con la empresa y las autoridades. Esto ya se consiguió, sin embargo, se entiende que la disponibilidad de turnos de trabajo en ITI es mucho menor de la que ellos tenían. Recordemos que los compañeros ganan por jornada trabajada.

Junto con lo anterior el compañero destacó la solidaridad que ha llegado de las diversas Uniones Portuarias de Chile y de la Confech. El compañero terminó nuestra entrevista recordando la necesidad que tienen ellos y el conjunto del pueblo iquiqueño de la construcción de un tercer frente de atraque, es decir un tercer terminal cuya amplitud y profundidad le permitiría recibir naves de mayor tonelaje, Súper Post Panamax, los cargueros más grandes y equipados con la última tecnología del comercio internacional. Hoy el puerto solo recibe naves Post Panamax. Aprovechamos la ocasión para que el compañero saludara a “Dignidad Obrera”, actividad político-cultural de unidad sindical clasista que se realizó en Santiago el 26 de marzo y al conjunto de los trabajadores organizados, a bases y dirigentes consecuentes, instándolos a proseguir la lucha contra el neoliberalismo, los grupos económicos y por un Chile más justo.

Estos trabajadores, que son el primer contacto del mercado mundial con la economía local, nacional y continental merecen ahora más que nunca un apoyo que les permita vivir con dignidad, y una política de estado que les permita recuperar su trabajo, del cual se derivan directa o indirectamente los trabajos de más de la mitad de los iquiqueños.

Los albergados 

El día 21 de abril acompañamos a los delegados del albergue ex estadio Tierra de campeones en un mitin y protesta frente a la intendencia. Primero que nada, se han negado a dialogar con el intendente del Partido Socialista Mitchel Cartes, a estas alturas un sabido incompetente, y han exigido un delegado presidencial. Segundo, apelando al artículo 32 de la constitución exigen financiamiento especial para urbanización de terrenos y bonos para auto-construcción. Toda la población iquiqueña debe sumarse a estas movilizaciones. No pueden 4000 personas estar viviendo en carpas, sin la comodidad mínima que merece un ser humano para desarrollar su vida. Quienes han tenido la fortuna de tener viviendas menos dañadas no pueden ser egoístas y mirar para al lado. “Morir luchando! Sin casa ni cagando!”

Toda esta situación explosionó con el gran paro regional del 30 de mayo, ocasión en que diversos sectores obreros y populares alzaron pancartas contra Bachelet, contra el centralismo y por una Asamblea Constituyente anti-neoliberal.

El Centralismo

Estos dos problemas dicen relación con uno más grande. Tenemos una institucionalidad obsoleta, con constituciones hechas siempre a espaldas y contra los pueblos. “Nuestra” institucionalidad, y los sectores políticos capitalistas que la han desarrollado, no han querido hacerse cargo de los problemas de soberanía nacional, derechos laborales y económicos, reconocimiento a los pueblos indígenas, nuevas concepciones sobre familia y mujer y mecanismos de participación y redistribución de riqueza para los pueblos de las regiones. En el pasado los movimientos regionalistas han sido aplastados incluso con violencia como fueron las guerras civiles de la década de 1850. Escandalosos datos de conocimiento público demuestran como las regiones extremas han sido las más abandonadas[1], donde menos inversión pública hay, incluso en casos trágicos como el de Tarapacá, que tiene un considerable aporte fiscal por la gran cantidad de actividades comerciales, pesqueras y mineras. Un solo dato: el 49% de los profesionales chileno vive en la región metropolitana y las grandes empresas tienen sus actividades en provincias, pero tributan en sus casas matrices en Santiago[2]. Resultado: protestas en Quellón y Tocopilla en el 2013 por la falta de atención de salud. Caso similar la gran movilización de Aysén el 2012. Ejemplos abundan. En el caso de Iquique, la ciudad estuvo a punto de ser otro pueblo fantasma más del norte cuando terminó el ciclo del Salitre en 1930. Solo la presión de organizaciones populares y de profesionales consiguió privilegios tributarios que permitieron reactivar lentamente la economía local, medidas impulsadas enérgicamente por políticos independientes y de izquierda, como el Senador por Tarapacá en los 50, Salvador Allende. Ni luz ni agua potable permanente hubo hasta la década de 1960. Necesitamos un movimiento social popular poderoso que desarrolle una Asamblea Constituyente Auto Convocada, que construya una nueva institucionalidad que contemple mayor autodeterminación de la gestión regional, una planificación que permita distribuir recursos humanos y materiales de forma más equitativa a las regiones. Existe ya en Chile conciencia sobre esto en Aysén, Magallanes, Tocopilla, Chiloé, Calama etc. Existe un tremendo pueblo que nos dice: el Chile democrático y popular del mañana será regionalista o no será.



Notas:
[1]http://es.wikipedia.org/wiki/Centralismo_en_Chile
[2]http://www.sistemaspublicos.cl/2011/04/14/descentralizacion-en-chile-una-trayectoria-posible-2/



Célula Salvador Barra Woll
PC(AP) Iquique




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